
Cronología de un fracaso
Ayer era mi cumpleaños número 43 y decidí regalarme una noche de nostalgia y lo invité a mi mejor amigo de la secundaria para ir a verlo a Charly a Juniors, el mismo amigo con quién hace 26 años fuimos juntos a nuestro primer concierto de rock: Serú Girán "La grasa de las capitales". Charly fue mi ídolo de la adolescencia y aun después un muy buen músico que me acompaña en los ratos de ocio de tanto en tanto.
El concierto comenzaba a las 9 pm, pero era casi la medianoche cuando entró totalmente borracho al escenario para apenas poder maltocar un par de temas, pelearse a las trompadas con un asistente, romper dos micrófonos y arrojar una guitarra contra un enorme amplificador que rodó al piso. Y se fue... No se sabia si volvía o nos devolverían la entrada asi que tipo 2 de la mañana mucha gente se empezó a ir. Para los que aguantamos casi hasta las 3 am el tipo volvió al escenario, insultó a medio mundo con bastante prepotencia, tocó dos o tres temas más y se fué para siempre dejándonos a todos un amargo sabor en la boca y una sensación entre decepción y estafa flotando en el aire de la madrugada, sumado a un terrible dolor en las piernas por tantas horas parados esperando...
Contando las bajas
Charly nunca fue un intelectual, más bien siempre ha sido un artista mas o menos conflictivo y los delirios de grandeza que tiene hoy cerca de los 60 años se deben también supongo al deterioro mental por el abuso del alcohol y otras substancias dentro del contexto de una vida bastante maltratada en general. Digo: está bueno vivir al límite o mejor aún explorar los bordes y tener experiencias diversas, es la mejor forma creo yo de aprender a conocernos mejor, ya que solo atreviéndonos con algunas vivencias difíciles, nuevas, diferentes, desafiantes, etc. es como aprendemos a conocernos más profundamente a nosotros mismos, nos hace crecer y nos sirve como referencia de los límites dentro de los cuales nos movemos cada uno. Pero la "vida al límite" no es eterna, las situaciones de este tipo es mejor que sean pasajeras porque cuando se tornan permanentes no hay casi cuerpo ni cabeza que las puedan aguantar por largo tiempo.
Supongo que fué el último concierto de Charly al que voy, me dió mucha pena verlo tan destruido, sin poder coordinar las ideas, sin poder hablar ni cantar ni tocar bien.
Moraleja
Ver a un ídolo en ese estado me dejó mis dos regalos de cumpleaños:
a-Una advertencia: Cuidá tus neuronas, te van a hacer mucha falta después de los 60
b-Una reflexión: Nada dura para siempre y hay que aprender a aceptar el paso del tiempo y dejar el pasado donde pertenece: en el pasado.