miércoles, octubre 11, 2006

El Qué, el Cómo y el Zen



Alguien dijo:
"Cuando el COMO se vuelve fácil, el QUE cobra toda la importancia".
En esta época de tanto avance tecnológico y tanta globalización & democratizacion de la información, se ha vuelto bastante mas fácil que antes hacer cosas, lograr resultados. Las herramientas se multiplican por doquier, la información y el conocimiento están mucho mas disponibles que en el pasado. Para los que estuvieron antes en la historia las opciones eran menores a medida que nos remontamos hacia atrás en el tiempo (un proceso que también se puede emular bastante bien saliendo de las grandes urbes hacia las zonas periféricas y/o rurales, especialmente en los países no centrales).
Para nuestros antepasados el "que" se parecía mas al "como", por ejemplo: Una chica se preguntaba hace 500 años en la pradera semidesértica donde su tribu ha hecho campamento "como hago para calmar la sed si el pozo de agua mas próximo esta a 5 km?" Respuesta: "tengo que caminar esos 5 km ida y vuelta con dos baldes colgados de un palo que llevaré sobre la espalda" Ergo: El "que hago con mi día" se parecía mucho al "como sobrevivo hasta mañana"
Hoy en general tenemos muchas mas opciones y seguramente mas tiempo de ocio y mas libertad para pensar en otras cosas mas trascendentales.
He escuchado por allí que hay en estos tiempos una vuelta al misticismo de la edad media, o que hay una gran desorientación sobre el rumbo de la vida, etc. No será que simplemente tenemos mas tiempo libre para hacernos más preguntas a nosotros mismos? Quién soy realmente? Qué quiero ser? Como quiero vivir?
Quizás como nunca antes en la historia el hombre moderno enfrenta desafíos mas de fondo que de forma, dado que tiene mucha libertad y opciones para elegir. Puedo ser lo que quiera, entonces aparece la muchas veces temida pregunta: Que quiero ser? o lo que es mas importante: Quién quiero ser?
Si puedo escoger lo que quiera... Qué quiero? Como estaré seguro de estar en el rumbo correcto? Hay un rumbo "correcto"?
Es en este punto probablemente donde nos surge una necesidad de "bases" donde poder edificar el edificio del yo. La variedad disponible de formas de vida, de filosofías, de culturas y subculturas, de grupos de pertenencia, de tribus urbanas, profesiones, formas de amar, etc. es infinita. Y la sociedad cada vez te juzga menos por tus elecciones: Podes ser plomero o escultor, gay, eunuco o sadomasoquista, drogón o piloto de avión, clásico o innovador, sacerdote o libertino, actor de teatro o militar, buzo o intelectual, actriz porno, cantar por un sueño en un show de la TV, podes escalar montañas por deporte o escalar puestos en una empresa, podes casarte o vivir solo, podes ser depresivo o alegre, te puede interesar o no tu árbol genealógico o podes ir a ayudar en la ultima revolución de Sudáfrica contra el tirano de turno, pareciera que podes hacer lo que se te de la gana. Entonces que hago? Buena pregunta...

Van aqui algunos modestos consejos que son como la arveja: Quien los quiere los toma, quien no los quiere los deja.
1-Busca primero tus raíces, no es tan cierto que podamos ser arbitrariamente "cualquier" cosa que tengamos ganas, todos tenemos una historia, un pasado personal, familiar, grupal, geográfico, etc. que nos condiciona y nos acerca a ciertos caminos.
2-Si tus raíces te gustan cultiva tu árbol arraigado en ellas, será un árbol sólido donde tú y los demás puedan apoyarse para ser felices.
3-Si tus raíces te desagradan deberás estar dispuesto a un gran esfuerzo: Intentar ser diferente de lo que ya eres.
Tendrás que desconfiar de todo lo que crees que sabes y estar dispuesto a mirar el mundo de otro modo. Un trabajo extremadamente difícil, pero seguramente muy gratificante si tienes éxito, ya que es probablemente el mayor desafío que puede encarar un ser humano: Cambiarse a si mismo.
4-Si tus raíces no son muy sólidas o no las puedes encontrar o simplemente no existen, busca raíces ajenas, son tan buenas como cualquiera si las sabes elegir.
El Alma del Mundo está en todos lados elige un camino que resuene con tu alma, no trates de contestar todas las preguntas con la razón o la lógica. No trates de analizar todo racionalmente o de encontrar todas las respuestas expresadas en palabras. Simplemente aprende a escuchar otros mensajes, otros signos, otros susurros del espíritu de las cosas.

Aquí entra el Zen: No soy un experto en la materia pero he leído bastante sobre el Zen aplicado a las artes marciales orientales que son my hobby y he podido aprender sobre un estado que en el Zen se llama "no-mente" (que no es necesariamente sinónimo de estupidez). El estado de no-mente es referido creo yo a la "mente-racional" esa muchas veces molesta voz interior que todo lo juzga, que todo lo pesa, que se hace problemas por cada cosa, que todo lo trata de controlar. Ejemplo tonto: Vamos con el auto por una avenida y aparece de repente una lomada, la cual no vimos porque esa molesta voz interior venia planificando una agria discusión con nuestro jefe que nunca sucederá. Para cuando vemos la lomada ya es tarde y a duras penas logramos frenar a medias porque la molesta voz ahora esta enojada con todos los que ponen lomadas en las calles y preocupada por el daño del tren delantero mientras calcula con disgusto un posible costo de reparación y de paso se lamenta por la inevitable depreciación del vehiculo por el paso de los años... No hubiera sido mejor simplemente aceptar que la lomada existe y pasarla de la mejor manera posible?
Esa mente racional tan util para algunas cosas es un problema para otras, deberiamos dejarla de lado cuando intentamos "escuchar" el Lenguaje del Mundo para poder decidir mejor nuestro camino.