viernes, diciembre 08, 2006

Siempre inténtalo de nuevo...

(Que porfiado!)



"El que se quema con leche ve una vaca y dispara" reza un antiguo refrán. La sabiduría popular nos aconseja darnos por vencidos... Será digo realmente sabio el dicho? (bueno, ahí nos metemos en otra discusión complicada acerca de que coño es la sabiduría supongo). En todo caso y en lo personal desconfío un poco de la "sabiduría popular" porque por un lado parece como lógica porque esta sacada del "sentido común", de lo que ves suceder todos los días en la acera de tu calle, pero la otra cara de la moneda es que propone generalmente comportamientos preservacionistas de la propia integridad, para guardarnos del daño que la vida, el mundo o los demás nos pueden llegar a hacer y así algún día poder ser los muertos mas sanos del cementerio.
Es eso "inteligente"? Cuantas puertas que dejaste de tocar se hubieran abierto al próximo golpe? Nunca lo vas a saber, tal vez no se hubieran abierto jamás, tal vez estuviste a un knoc del paraíso. "...intentar e intentar parece ser el verbo de todo corazón que se precie..."
La gente que se cuida demasiado de sufrir, de fracasar de errar de ser herida también se está cuidando de vivir.

Alguna vez leí en algún libro olvidado: Todo lo que vale la pena hacer, vale la pena hacerlo mal. Adhiero. Los momentos por otro lado son únicos y filosóficamente irrepetibles, nada garantiza siquiera que salga el sol mañana, sólo es estadísticamente muy probable, mucho menos es seguro que nos sucedan las cosas dos veces exactamente de la misma forma, va pasando el tiempo y ni siquiera cada uno de nosotros somos iguales que ayer. Pero sin embargo vivimos muchas veces pegados a nuestras experiencias del pasado pensando estrecha-mente que son la realidad que sin embargo se empeña en ser dinámica imprevisible y cambiante: La vaca que nos encontremos mañana probablemente ni siquiera será lechera.
Todo el tiempo inferimos cosas de acuerdo a nuestras limitadas experiencias del pasado, es nuestro juego, pero no deberíamos perder nunca de vista que son meras suposiciones con bastante poca base en la mayoría de los casos...
Este razonamiento nos lleva como de pasada a la no por remanida menos cierta conclusión de que mejor disfrutás ahora porque mañana puede ser tarde o mas probablemente diferente y el atardecer que pensabas pararte a mirar a la vuelta desde ese espectacular mirador del sendero puede no estar más, porque volviste por otro camino, porque hubo una nevada repentina o porque te quedaste finalmente a vivir del otro lado de la montaña.

Incluso los malhadados fracasos que tienen tan mala prensa, son tales sólo si los queremos ver de esa forma cuando no estamos dispuestos a continuar en la lucha. Pero si en cambio pensamos en seguir adelante por ese camino o con ese proyecto les podríamos llamar por ejemplo "aprendizajes", que finalmente son también limitados porque la próxima vez seguramente será diferente. Por eso la porfía, por eso la testarudez de intentarlo nuevamente sin importar las cicatrices que puedan ir quedando en el alma, en el cuore o en el dedo gordo del pié. Tengo unos zapatos nuevos en el ropero que nunca usé, me dan pena las cosas que nunca se usan como me dan pena las personas que cubren los controles remotos del televisor con plástico de la cocina para que no se gasten. Para quién lo guardan? Los nietos lo van a colgar en un cuadrito en el museo internacional de los electrodomésticos del siglo 23? Un buen día tienen que tirar el televisor porque se rompió (y por supuesto no hay repuestos) o porque cambiaron la norma a Pal-X78, o porque el hijo del vecino jugando lo tiró al piso y se rompió en 17 pedazos. Y el control? Esta envuelto en un mugriento nylon que nunca dejó usarlo cómodamente, pero eso si estará nuevito cuando el camión recolector de basura lo prense junto con las cáscaras de naranja del domingo pasado y los frascos de desodorante vacíos de toda la cuadra.
Volviendo a los zapatos, esos que mas quiero en cambio están descoloridos y gastados y tienen marcas de las piedras de todos los caminos que anduvimos juntos.

No estoy diciendo entiéndase bien gastarse todo el tanque de gasolina antes de los 20 y estrellarse a lo James Dean en un convertible plateado a 140 en cualquier curva de la ruta de la vida, me parece más interesante en cambio pisar el acelerador pero vivir para contarlo porque el mañana siempre traerá nuevas historias para contar en cualquier mesa de café si tenemos la valentía de invitarlas a compartir un trecho del camino con nosotros.
Estemos orgullosos de las heridas que llevamos en el cuerpo y en el alma, de los errores que cometimos y de los fracasos que tuvimos porque todos ellos significan que sin duda alguna hemos vivido.

2 comentarios:

Natalia dijo...

Yo conocía el proverbio así: "el que se quema con leche ve una vaca y llora", el sentido no sería el de preservarse, sino el de no poder olvidar el dolor que le causó "quemarse", al punto de llorar al ver algo relacionado con su herida.
Por el resto estoy de acuerdo. Hay que vivir sin tanto temor. Pero atención! la prudencia no es bueno dejarla de lado: "voglio una vita spericolata" como dice Vasco Rossi.

Anónimo dijo...

muy cierto. nada como seguir adelante ante el dolor y el fracaso de una marca que parece inborrable en la memoria. Para que la herida cierre tiene que sangrar y sangrar y doler y doler hasta que su sutura tranquilice el temor de esa libertad unica en cada pedacito de ser, inexorable en el tiempo. reprimir un sentimiento armonico quizas sea la peor aberracion al propio existir.