Ahí en ese espacio de unos 1300 cm3 sucede el universo, bajo esas caprichosas circunvoluciones anida el alma...
Somos lo que pensamos, vemos los que sabemos, hacemos lo que opinamos, cuantas frases que definen cada una a su modo el resultado práctico de los millones de micro impulsos electroquímicos que ocurren por segundo dentro de ese reducido lugar: Vos.
Pero tengo malas noticias para darte: No sólo definen quién sos , definen también el Mundo, ese Mundo que crees que ves no está afuera, está adentro tuyo.
Todo dentro de esos 1,3 litros de maravilla orgánica creados por millones de años de evolución, todo tu modelo mental que a la vez te permite y te limita para entender el Mundo: Tus pasiones, tus ideas, tu forma de caminar, tus sonrisas, tus besos a la siesta, tus nostalgias de domingo, la forma particular en que arqueas la ceja izquierda cuando mientes, las estrellas que te gustan, el recuerdo de tu primera caída en bicicleta, los manuales de cuarto grado, el camino que lleva a la cueva secreta, el gusto de la miel, el color de los ojos de la chica que te gustaba en la secundaria, tus juicios y prejuicios, tu cariño por los gatos pardos, los kilómetros de sermones que te dieron tus profesores, la forma de arrancar el auto de tu viejo, el olor del patio de la infancia, la receta de los escones de tu madre, la distancia en años luz hasta Alfa Centauro, la temperatura justa del té de manzanilla, el sonido de la lluvia cuando cae sobre el tejado en una tarde de invierno, los que son buenos, los que son malos, los que se fueron, la forma de Africa, las cotizaciones de la bolsa, los portaminas HB, el sabor del agua del viejo aljibe...
Lo limites físicos son claros: básicamente un frontal, dos parietales, dos temporales y un occipital anque algún que otro etmoides y esfenoides. Los límites mentales son otro cantar: Tu alma es un corralito pequeño dentro de la llanura infinita del Alma del Mundo, la cerca que lo circunda son los límites de tu mente, mas allá el paisaje se extiende inconmensurable, inabarcable, desconocido. Los mas cortos de vista no ven siquiera que mas allá de la cerca la llanura continúa y creen por lo tanto que su corralito es el Mundo. Los que pueden ver mas allá pero son perezosos saben que el Mundo es mucho más grande pero no logran juntar la energía interna que hace falta para mover la cerca. Los más afortunados tienen ganas de conocer otras cosas y encontraron en su corralito buena hierba y agua para alimentarse y tener entonces la fuerza necesaria para empujar aquí y allá la cerca con dudas pero con ahínco, al principio parece que el esfuerzo es en vano, los alambres lastiman las manos y la cerca parece estar siempre en el mismo lugar, pero un buen día de tanto empujar y empujar la cerca imperceptiblemente comienza a moverse y una vez aprendido el truco la cerca se mueve cada vez con un poco más de facilidad, dando acceso a otras zonas donde hay zapallos y crecen hongos entre la hierba y mas allá unas doradas espigas de trigo se mecen bajo el sol del atardecer prometiendo mas y mejor alimento para el alma... Es un proceso que se retroalimenta positivamente y los nuevos terrenos ganados tienen otros alimentos que permiten tener mas fuerza para seguir corriendo la cerca.
El corralito original es el que te toque en suerte al venir al mundo, la familia que te crió, la escuela que pudieron pagar, la ciudad y el país que te salieron en el azaroso bolillero del destino, la gente que conociste en el camino de la infancia y tantas otras cosas que nos fueron dadas casi con la primer mamadera. Muchos corralitos son originalmente muy pequeños o el pasto interno está todo seco, o no tienen casi agua, tanto que es realmente muy difícil pensar que alguien pueda sobrevivir dentro, mucho menos juntar la fuerza para poder agrandarlo. A otros pocos les toca un corral verde, grande y hermoso pero se quedan toda la vida sentados solamente en el centro y volviéndose gordos y haraganes mientras comen la verde pastura que brota sin esfuerzo a su alrededor. Para que tomarse el trabajo de empujar la cerca si tengo aquí todo lo que necesito? Estos tampoco nunca conocerán nada mas allá...
Los mas violentos a veces construyen en sus corrales catapultas para tirarle piedras de distintos tamaños a sus vecinos de los corralitos aledaños, los mas curiosos crían palomas mensajeras que largan al vuelo con la esperanza de que les traigan noticias de otros corralitos distantes. A veces sin embargo aparece alguien especial en algún corralito vecino y hacemos el esfuerzo de empujar la cerca en esa dirección con la avidez de quien se estuviera jugando la vida. Y cuando estamos suficientemente cerca basta tirarle un avioncito de papel con unas breves lineas escritas en tinta azul documental: Te quiero.